sábado, 28 de marzo de 2009

SIN ENFOQUE DEMOCRATICO Y AUTONÓMICO NO HABRÁ NUNCA SUSTENTABILIDAD URBANA

Mesa de Nuevos Enfoques en la planeación urbana

Consejo para el Desarrollo Urbano Sustentable del DF

Precisiones y aclaraciones de la reunión del 5 de marzo de 2009

1.- Sin enfoque democrático y autonómico no habrá nunca sustentabilidad urbana en la Ciudad de México. A pesar de que formalmente los gobiernos del DF alegan desde hace muchos años que su planeación es democrática, inclusive que respetan algunas autonomías, en los hechos no existe tal situación. El desastre urbanístico de esta ciudad confirma el autoritarismo y el centralismo inveterado en la planeación urbana de los sucesivos gobiernos del DF . Las bases de la planeación urbana ha sido impuesta hasta la fecha a los funcionarios públicos y a los expertos en desarrollo urbano, por intereses económicos privados . Los grandes inversionistas, los especuladores del suelo urbano, los industriales de la construcción, los grandes “expertos” en la cuestión urbana han impuesto arbitrariamente las leyes, las reglas y las normas que han destruido la calidad de vida, la sustentabilidad y la cultura de esta entidad territorial. Los habitantes del Distrito Federal han sufrido siempre la barbarie urbanística del Gobierno del DF y nunca han podido influir significativamente en las bases de su planeación urbana. Lamentablemente, las universidades y centros de altos estudios han fortalecido esta situación, alentando la formación de técnicos y expertos que sólo les interesan los negocios privados, el Producto Interno Bruto y la economía de las grandes empresas, y que desprecian la cultura y los regalos o dones de la naturaleza. La falsa ciencia y la tecnología depredadora dominan el cambio en el desarrollo urbano de la Ciudad de México. La expertocracia y la tecnocracia urbanística controlan la planeación urbana del DF, pues ésta es necesaria para maximizar beneficios privados perversos. No ha habido democracia en la construcción de la ciudad.

2.- La inexistencia de democracia en la planeación urbana es en gran medida inherente al modelo urbanístico industrialista que padecemos. La ciudad se tiene que ajustar obligatoriamente a los productos industriales y financieros que los países ricos imponen a todos los países empobrecidos como México, por medio del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización Mundial de Comercio y el Fondo Monetario Internacional. No existe una técnica urbana apropiada a las condiciones ecológicas y culturales de la Ciudad de México. Vivimos sujetos a una colonización tecnológica depredadora que impide elaborar conceptos urbanísticos sustentables. Carecemos de una creatividad urbanística reconocida internacionalmente.

3.- La planeación urbana en el Distrito Federal y en todo México, está impregnada de enfoques colonizados, racistas, clasistas, centralistas, industrialistas, economicistas y cientificistas; en lenguaje abstracto, se busca la uniformidad urbana igual a la internacional; se establecen premisas urbanas extrañas, extranjeras, suicidas; se manipulan las cifras y los estudios urbanos para imponer proyectos; se imponen soluciones urbanísticas despilfarradoras de energía, agua y recursos naturales; se legitiman las segregaciones y los privilegios urbanos; se ignora a los pueblos originarios, a las buenas prácticas tradicionales, a las soluciones urbanas locales de bajo costo, a los creadores de ecotecnias; a los críticos severos del desarrollo urbano vigente. No se reconocen las diversidades ecológicas y culturales; no se reconocen los límites de las ciudades y comunidades territoriales que coexisten en el Distrito Federal; no se reconoce la indispensable autonomía que debe tener cualquier comunidad territorial; no se reconocen las particularidades de la Cuenca del Valle de México y de las micro cuencas que en ella existen. No se reconocen los valores profundos, inefables, de los suelos, los acuíferos, los árboles, los bosques, los humedales, los arroyos, los ríos, los lagos, las lagunas, la vida silvestre, el clima, los ecosistemas en los que vive la ciudad.

4.- Para democratizar y fortalecer la autonomía de las comunidades territoriales, de las ciudades que existen en el Distrito Federal y de la Ciudad de México, considero de gran importancia aplicar el enfoque técnico de COMUNIDAD ( máximo 5000 habitantes) y el enfoque técnico de CIUDAD ( máximo 300,000 habitantes). Estas entidades deben ser reconocidas por el Estatuto de Gobierno del DF y por la Ley de Desarrollo Urbano, con el fin de avanzar en la sustentabilidad urbana. Deben liberarse las comunidades territoriales y las ciudades que actualmente están oprimidas en el Distrito Federal, al establecer las siguientes garantías de democracia y autonomía en esta entidad:

A.- Las comunidades territoriales del DF: colonias, barrios, ejidos, tienen el derecho de agruparse en una CIUDAD( máximo 300,000 habitantes) cuando el 66% de sus vecinos lo aprueban en una asamblea vecinal convocada por las autoridades electorales, a petición de diez por ciento de sus vecinos. Muchas de las llamadas delegaciones son ciudades por derecho propio.

B.- Las ciudades reconocidas en el DF tienen derecho a vetar partes del Programa General de Desarrollo Urbano que afecten severamente a la ciudad a la que pertenecen y el Programa de Desarrollo Urbano de la Ciudad a la que pertenecen, aprobado por la Asamblea Legislativa del DF.

C.- El Programa General de Desarrollo Urbano del DF deberá ser aprobado en primera instancia por las asambleas de las ciudades que sean reconocidas en el Distrito Federal por sus habitantes.

D.- Las comunidades territoriales del DF: colonia, barrio, ejido, tienen el derecho de crear una Asamblea de Representantes Vecinales que se ocupe de la defensa del uso del suelo y las condiciones de la urbanización en su territorio. Los representantes de las comunidades territoriales: colonias, barrios, ejidos, tienen el derecho de pertenecer a la Asamblea de la Ciudad a la que pertenecen.

E.- Las comunidades territoriales del Distrito Federal: colonia, barrio, ejido, tienen derecho a vetar cualquier proyecto de obra pública, cambio en el uso del suelo, programa, norma o reglamento de desarrollo urbano que ponga en riesgo su integridad, sus recursos naturales o su futuro como comunidad floreciente. El veto deberá proceder de una votación mayoritaria en una asamblea vecinal convocada por las autoridades electorales, a petición de un tres por ciento de los vecinos de la comunidad.

F.- Las obras, cambios en el uso del suelo, programas, normas que se realicen o apliquen en el DF, deberán contar la aprobación de los vecinos afectados por ellas, ilustrados con estudios de impacto urbano, social y ambiental, realizados por organizaciones nacionales o internacionales de prestigio y accesibles a los vecinos 90 días antes de su licitación o aprobación gubernamental. La aprobación vecinal deberá ser tan amplia como sea la afectación de las obras , cambios en el uso del suelo, programas o normas.

G.- Las comunidades territoriales del DF tienen el derecho de constituir una comunidad sustentable o ecológica cuando el 66 % de sus vecinos lo aprueban en una asamblea vecinal convocada por las autoridades electorales, a petición de un diez por ciento de los vecinos de la comunidad. Una comunidad ecológica se establece cuando fija en asamblea vecinal sus limites territoriales y las condiciones extraordinarias o especiales que deberá tener la urbanización en su territorio.

5.- Debe reconocerse la mejoría o avance que representa la creación del Consejo para el Desarrollo Urbano Sustentable del Distrito Federal, CONDUSE, en la democratización de la planeación urbana de esta entidad: nunca antes se había abierto a este nivel la participación de los ciudadanos en la elaboración del Programa General de Desarrollo Urbano del DF. Sin embargo, es necesaria una democratización mucho mayor, apoyando la participación formal en este Consejo, de los vecinos de las colonias, barrios y ejidos del Distrito Federal.



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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES

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